jueves, 23 de julio de 2026

Progenitor...

¿Desde cuándo recibir tu amor comenzó a sentirse como comer espinas?

Tus palabras son crueles y hieren mi corazón como el filo de una daga heriría mi piel.

Me culpas de la caída de aquel imperio pero ¿pude haberlo cambiado?, realmente estaba agotada que tan solo respirar era cansado.

Al igual que tú, sentí la traición.

El aroma a alcohol, tu persona desorientada fueron mi compañía para lidiar con aquella agonía. No ayudó, sólo me hundió más.

Solo sentía paz al saber que tendría que irme de casa por unas horas. Cualquier lugar era el indicado, mucho mejor que regresar a casa a tu lado.

No importaba si eran minutos para que cerrarán la reja pedía y corría hasta quedarme con dolencia en mis piernas  pero con esperanzas de llegar y entrar a aquel lugar. 

Aquellos que me unían por recuerdos  hicieron mi tortura más pasajera, fueron las pastillas momentáneas para aligerar mi carga.

Cerrar mis ojos y no despertar era tentación. Podía oír como las cuchillas o pastillas me invitaban a terminar con mis pesadillas.

En tu odio me acusaste de traición, de abandonarte e irme y aunque pude elegir quedarme mi mayor muestra de amor fue marcharme.

Mi presencia te recordaba a la causa de tu embriaguez, de tu tristeza y dolor.

No la culpo, eligió su salvación pero fue ignorante que con ello me condenaría a mí al exilio. 

Ahora, desde aquí, te veo con amor. 

Jamás podré traspasar la brecha que nos separó pero entérate que siempre estarás en mi corazón.


05/noviembre/2021


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