jueves, 13 de agosto de 2026

"Estas muerta"

Cuando eres pequeño te crían para tener un amor hacia tus padres. Un sentimiento incondicional e irrompible, mas que amor es como un contrato que firmas sin siquiera ser consiente de a que te comprometes.

Mi progenitor nunca fue alguien que demostrara un desbordante amor por mi. No mentiré diciendo que fue como un cactus, seco y espino, más bien era como una olla hirviendo y yo un caracol esperando y adaptándome a su extraña forma de querer.

Tengo pocos recuerdos de el siendo un padre para mi. En su mayoría existen recuerdos donde el me mantenía lejos de cualquier demostración de afecto. Algunos de ellos hoy día puedo comprenderlos, sin embargo otros no tienen un motivo en mi mente. Es raro, varias veces han usado la respuesta que su pasado mara el como me trata hoy.

Tenia tal vez 6 años, cuando me acerque buscando su cobijo porque, como tal vez cualquier niña, disfrutaba dormir junto a su padre. El me alejo, usando un gesto que aun hoy puedo recordar. Empujo mi cuerpo, no con violencia, pero si con la firmeza como para que cayera cerca de mi padre que se encontraba en la misma cama. Este evento es uno de los cuales puedo justificar, mi padre estaba pasando por un cuadro de fiebre. Su cuerpo temblaba, sudaba pese a estar frente a un ventilador. 

Otro ocurrió a los 14 años, o esa edad recuerdo. Mis padres ya se encontraban en un proceso de separación, no estaban casados entonces era mas sencillo dejar de vivir juntos, pero eso no hace menos complejo lo emocional. Mi madre después de vivir en carencias junto a el había decido vivir y aventurarse sola con la esperanza de aun poder construir algo estable. Se que estaba cansada de deudas, malas decisiones, y un sistema que únicamente le permitía observar mientras, según palabras de un señor de la tienda. "Los hombres tenían palabra". Esta separación inesperada para mi padre, pero no para mi provoco lo que comenzaría como el quiebre de mi relación paternal con el.

El en este proceso pensó que mi yo de 14 años que solo deseaba ser una estudiante normal de secundaria, estaría esterada de todo lo que había decidido un adulto. Según su versión, yo lo había traicionado al apoyarla y cubrirla. Fue la primera vez que se dirigió a mi como "perra". 
Pese a ello aun lo quería. recuerdo que un día antes de mi examen para preparatoria me había desvelado cuidándolo, temía que de tanto alcohol el podría morir.

Durante 13 años no conocí su versión ebria. Siempre contaba con orgullo el como mi llegada había provocado su sobriedad, si embargo en ese momento solo podía sentir el aroma del sudor alcohólico, sus ronquidos pesados y un miedo que emergía en mi al no desear que muriese por vomitarse. También, recuerdo como el comenzó a dejar de preocuparse de avisarme cuando salía para que yo cerrase, como mas hombres comenzaron a entrar sin permiso a donde yo vivía y el simplemente comenzó a decir "no pasa nada", cuando durante 13 años se encargo que yo jamás me quedara sola, que jamás nadie entraba a mi casa sin permiso y mucho menos cuando el no estaba. 

Me quede sola. El lugar que antes era seguro para mi paso a ser una simple trampilla para yo quedar cada día mas expuesta ante cualquier ser. Afortunadamente no ocurrió nada. Ayudo la presencia de mi hermano y cuando el se iba por escuela, aprendí a permanecer alerta,

Al irme de ahí el siguió. Chantaje, insultos por llamada y una presencia que poco a poco dejaba de insistir aunque sea por aspectos negativos. Hasta que un día o igual deje de insistir. Deje de verlo como una hija ve a su papá, deje de llorar por el como el me trataba y comencé a no vivir lo que el hacia. 

Enterré a la versión de mi padre cuando tenia 17 años. Dejo de doler que cuando el menciono lo que tanto temí no llore, simplemente me enoje. La afirmación de cierta manera me libero, lo se porque puedo asegurar que si la afirmación no hubiese surgido en ese contexto yo no habría sentido nada.

"Esta muerta para mi. Tu no eres mi hija."

Esa fue mi prueba final, un pase de examen a una prueba donde el ya no podía lastimarme. Sus afilabas palabras no podían romper la lapida que había construido que me recordaba cada que necesitaba que la versión que cree, aquella donde el me amaba y yo era su "werita" ya no existía.

A los 17 años murió la versión de el que idealice para mi. El a los 20 años declaro mi muerte.

Yo me volví una perra. El se volvió un fantasma de alguien al que idealice.

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