El ejercicio y yo.
El ejercicio, los deportes y yo nunca hemos congeniado como otras personas. A algunos se les da el futbol, baloncesto, tocho bandera e incluso taekwondo. Conozco gente que suele practicar deportes o se mantienen activos; por otro lado yo no me considero activa, mi vida mas bien es sedentaria o vaga. No diré que me la paso acostada, pero fuera de aquellas actividades que realiza un adulto funcional yo no hago nada.
No diré que nunca practicamos nada, decirlo seria mentirnos y no es así. Mi yo niña y adolescente intento practicar deporte pero no conectamos. Antes de los 10 años me gustaba hacer ejercicio, que bueno, decir ejercicio es darme mucho crédito. Era jugar a hacer ejercicio que veía en televisión o que, ocasionalmente, veía hacer a mi progenitor. Sin embargo, fui una niña en un entorno tradicional, machista, arcaico, antiguado o como nos guste decirle.
Cuando mi yo de, tal vez, 10 años le platico emocionada a un adulto que yo hacia ejercicio y le mostré el famoso conejo (en ese momento, y ahora, mi grasita de el brazo que se abulta cuando se hace fuerza y lo flexionas) me dijo algo que para mi yo de ese momento fue muy traumante, o al menos significo y marco algo en mi:
"Las mujeres no deben hacer ejercicio. Si hacen ejercicio se les forma un grano enorme en el estomago. No lo hagas."
Evidentemente no era boba, pero si tenia la ingenuidad de una niña de menos de 10 años. Creía en lo que decían los adultos. Le pregunte que sobre porque los niños si podían y solo recibí el "Son hombres, ellos pueden". Y lo acepte. No cuestione porque ellos si y yo no, simplemente entendí que así era lo correcto y deje de jugar a hacer ejercicio.
Después intente jugar futbol en el equipo de mi primaria. Había uno femenil y yo quería estar ahí, me gustaba y por asares del destino fui a sus entrenos. Solía quedarme, si no me equivoco, una o dos horas después de que terminara mi escuela, mi mama había aceptado y mi progenitor no había mostrado mayor interés. Jamás llegue a ir a uno de sus partidos aunque si quise. Mi mama no podía llevarme por temas económicos. Vivir junto a mi progenitor era vivir al día.
Sin embargo, no lo abandone por lo económico. El detonante fue una conversación que tuve con mi progenitor. Yo había regresado de entrenar y le conté que había pasado. Estaba emocionada porque aparte de gustarme, podía jugar con mi mejor amiga de primaria y mis grupito de amigas. Era feliz intentándolo.
Ese día en el entrenamiento me había caído. No me lastime porque el campo era de tierra negra, solo se me había manchado las rodillas, el uniforme, un poco el rostro y se me había metido mucha tierra a la nariz. Recuerdo que pensé que se emocionaría, pero no. Simplemente me dijo "Ay, Gabito. Las cicatrices se ven muy feas en una niña". En ese momento yo veía a mi progenitor como un papá. Un ser grande, alguien a quien yo admiraba pero sobre todo amaba, su palabra eran muy importantes para mi. Y lo deje, recuerdo que después de eso simplemente deje de ir a los entrenamientos.
Intente asistir a clases de baile, pero no me termino gustando. Siempre me ha gustado hacer cosas de movimiento, sin embargo aquellas frases marcaron algo en mi. Ya no creo que me saldrá un grano enorme si hago ejercicio, pero le sigo teniendo miedo a lastimarme y tener cicatrices, pese a que ya ni siento nada por mi progenitor, ese sentimiento se quedo.
Hoy decidí dar un paso. Intente hacer ejercicio y recibí ayuda de alguien que conoce del tema. Así evito lastimarme. Aun tengo miedo, pero es un paso a la vez. Quiero comprometerme con esto, pese a que me queje seguido de ello, me gusto. Fue divertido recibir ayuda de Sol.
Espero que sigamos haciendo ejercicio dentro de muchos años. No pesado, pero dejar el sedentarismo. En honor a mi yo de 10 años, pero sobre todo a mi yo actual y mi futura casa de 2 pisos.
Sin más que decir.
Atte. Para la eternidad, Mitzuki Gizz.
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