Abuela, te extraño.
Te fuiste a un lugar donde no puedo alcanzarte, mucho menos visitarte.
Mis ojos serán ahora incapaces de ver tu cabellera canosa fruto de tu edad que teñías con un rojo vibrante, un color brillante como lo eras tu cuando reías de felicidad.
Temo de olvidar tu voz, de olvidar tus frases habituales y los insultos que tirabas al aire cuando estabas irritada. ¿Puedes visitarme en sueños? Dime "Yo lo vide" como solías hacerlo cuando alguien no creía lo que afirmabas, por favor. Quiero escucharte solo una vez más.
Creí que nuestro próximo encuentro sería unas semanas después, al regresar de viaje pero en cambio nuestro "Hasta luego" se volvió una promesa que cumpliré cuando deje de respirar, sentir, ver y que mi corazón deje de palpitar justo como hizo el tuyo. Diría que iré mucho antes de lo que esperas pero supongo que me regañaras como solías hacerlo cuando saltaba mis comidas.
Todos decían que eras amargada y mal hablada pero para mí eras mucho más que una viejita cascarrabias.
Amabas, querías y demostrabas tu amor de maneras distintas.
Tu amor no eran besos, bonitas palabras o regalos grandes. El amor por tus hijos, nietos o bisnietos iban más allá que ello.
Tu amor lo sentí cuando me defendiste diciendo que aunque no estuviera mi madre no estaba sola, que te tenía a ti.
Cuando rogaste entre lágrimas la protección de tus hijos y nietos.
Nadie más lo vio, solías hacerlo escondida en la habitación de en medio. Supongo que creías que te llamarían exagerada por hacerlo, que dirían que mentías sobre tu sentimientos pero no lo hacías.
Nadie más vio tu cara de felicidad cuando prometían visitarte y la desilusión que tenías cuando cancelaban el viaje. Nada te emocionaba más que ver, aunque sea unas horas, a aquellos que tenían tu sangre.
Jamás mentiste, amaste a cada miembro de tu familia con todas tus fuerzas pero la dura infancia que llevaste te imposibilitaba expresarte. Herias con tu lengua porque aquello te enseñaron, tuviste que madurar mucho antes y por ello disfrutaba de bromear como niña pequeña, te esforzaste por verte inquebrantable cuando te rompías por dentro.
Muchas veces callaste tus dolencias para no ser una molestia.
Me quedaré con el recuerdo de la sonrisa que me regalaste el día de mi cumpleaños, fuiste el primer abrazo que recibí junto a un "Que Dios te de muchos más"
Desearía verte y aunque haya una forma de acelerar el proceso posiblemente aquello te moleste. Por ello, prometo encontrarnos cuando mi tiempo aquí haya terminado, cuando el cielo decida que he cumplido mi propósito como un mortal y que es tiempo de la luz tocar. Sé que odias esperar pero supongo que esta vez serás paciente.
Recíbeme junto al abuelo y preséntame a la Tía que no pude conocer. Tal vez ahí visitemos a la otra abuela, tu querida amiga, espero en ese momento pueda comportarme correctamente con ustedes. Entendiendo el porqué de sus acciones y agradeciéndoles por regalarme a las personas que más quiero en esta vida, mis padres.
No hace falta pedirlo, se que me protegerás y guiarás junto a la tía y el abuelo. Estoy segura que lo haces con todos tus hijos y nietos.
Abuela hasta entonces, seguiré viéndote en las estrellas seguramente eres la que más brilla entre todas ellas.
30/octubre/2021.
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